El secreto de la felicidad o el eterno error del inversor.

Hoy vengo con aires de cuenta cuentos, dispuesto a contaros uno de los relatos que más me gusta. Se encuentra en uno de mis libros preferidos, que por cierto estoy releyendo; pocos son los libros que merecen la pena ser releídos, y cuando se encuentra uno con uno de estos ejemplares, la verdad que merece la pena. Para aquellos que sepáis de que libro hablo, enhorabuena por haberlo leído.

Como casi todos los cuentos, esconde una moraleja que todos deberíamos tener grabado a fuego, ahora después lo veremos. De momento, os dejo con esta joya, llamada “El secreto de la felicidad”.

“ Cierto mercader envió a su hijo con el más sabio de todos los hombres para que aprendiera el Secreto de la Felicidad. El joven anduvo durante cuarenta días por el desierto, hasta que llegó a un hermoso castillo, en lo alto de la montaña. Allí vivía el sabio que buscaba.

Sin embargo, en vez de encontrar a un hombre santo, nuestro héroe entró en una sala y vio una actividad inmensa; mercaderes que entraban y salían, personas conversando en los rincones, una pequeña orquesta que tocaba melodías suaves y una mesa repleta de los más deliciosos manjares de aquella región del mundo. El sabio conversaba con todos, y el joven tuvo que esperar dos horas para que lo atendiera.

El sabio escuchó atentamente el motivo de su visita, pero le dijo que en aquel momento no tenía tiempo de explicarle el Secreto de la Felicidad. Le sugirió que diese un paseo por su palacio y volviese dos horas más tarde.

-Pero quiero pedirte un favor- añadió el sabio entregándole una cucharita de té en la que dejó caer dos gotas de aceite-. Mientras caminas, lleva esta cucharita y cuida que el aceite no se derrame.

El joven comenzó a subir y bajar las escalinatas del palacio manteniendo siempre los ojos fijos en la cuchara. Pasadas las dos horas, retornó a la presencia del sabio.

¿Qué tal?- preguntó el sabio- ¿Viste los tapices de Persia que hay en mi comedor? ¿Viste el jardín que el Maestro de los Jardineros tardó diez años en crear? ¿Reparaste en los bellos pergaminos de mi biblioteca?

El joven avergonzado, confesó que no había visto nada. Su única preocupación había sido no derramar las gotas de aceite que el Sabio le había confiado.

Pues entonces vuelve y conoce las maravillas de mi mundo -dijo el Sabio-. No puedes confiar en un hombre si no conoces su casa.

Ya más tranquilo, el joven tomó nuevamente la cuchara y volvió a pasear por el palacio, esta vez mirando con atención todas las obras de arte que adornaban el techo y las paredes. Vio los jardines, las montañas a su alrededor, la delicadeza de las flores, el esmero con que cada obra de arte estaba colocada en su lugar. De regreso a la presencia del Sabio, le relató detalladamente todo lo que había visto.

¿Pero dónde están las dos gotas de aceite que te confié? -preguntó el Sabio-.

El joven miró la cuchara y se dio cuenta que las había derramado.

Pues éste es el único consejo que puedo darte - le dijo el más Sabio de todos los Sabios-. El Secreto de la Felicidad está en mirar todas las maravillas del mundo, pero sin olvidarse nunca de las dos gotas de aceite en la cuchara.”

¿Qué lección podemos sacar de este relato?

Buscar el punto medio a la hora de hacer trading. De nada nos sirve estar mirando las dos gotas de aceite sin haber mirado los bonitos decorados, ni a la inversa.

De nada nos sirve estar tan preocupados de no perder dinero que no podamos realizar nuestras estrategias en el mercado, ni tampoco nos será beneficioso solamente dedicarnos a especular sin cuidar nuestras dos gotas de aceite.

La mayoría de las personas cometen este segundo error. Solo se dedican a especular sin cuidar en absoluto su capital. Se dejan llevar por una u otra operación tomando demasiados riesgos, sin mirar con cuidado las preciadas gotas de aceite.

Este es el principal error que se comete operando con derivados. Está claro que también se puede caer en el mismo error operando en contado, pero así como una moto incita a exprimir más el acelerador que un coche, los derivados son especialmente peligrosos en este aspecto.

¿Qué consecuencias podríamos tener?, la completa descapitalización de nuestra cuenta.

Algo que se observa a menudo, es como una persona que comete el error de tomar excesivos riesgos apalancándose demasiado una vez realizado el correspondiente agujero a su cuenta, intenta recuperarse de la cornada reduciendo las posiciones tal y como hubiera tenido que hacer desde un principio, podemos hacer cuentas del tiempo que tardará en recuperarse.

En la siguiente tabla se muestra el porcentaje que tenemos que recuperar en caso de que perdamos un determinado porcentaje de nuestra cartera.
Los datos hablan por sí solos.

%Pérdida %Recuperación
5% ……………………….5%
10%………………….. .11%
15% ………………..…..18%
20%…………………..25%
25%…………………. 33%
30%…………………. 43%
35%…………………. 54%
40%…………………. 67%
45%…………………. 82%
50%………………….100%
55%………………… 122%
60%………………… 150%
65%………………… 186%
70%………………… 233%
75%………………….. 300%

Por eso, aunque tengas un buen método con el que operar en el mercado nunca te olvides, que cuenta no hay más que una, o por lo menos, poco más de una si eres de aquellos que tiene suficiente músculo financiero para estar una y otra vez apostando cual jugador de poker.

Algo que nos sirve en el sistema intradiario, es sin duda, además de los stops, es trabajar con la curva de beneficios, cuando el sistema considera que está en zona peligrosa con el consecuente riesgo de entrar en Draw Down, directamente se desactiva. Por lo que, es una forma más de proteger el capital.

¿Qué consejos se podría dar para proteger nuestro capital?

Sin duda, los siguientes:

– Usa siempre Stops Loss
– Cuida el apalancamiento- Si entras en una racha perdedora, reduce la posición con la que entras en el mercado
– No dejes que un trade arruine muchas operaciones ganadoras.
– Nunca pierdas más de un 2% de tu cartera en una operación, esto significa que si el nivel de stop en caso de que se ejecute representa más de una pérdida del 2% de tu cartera, deja esa operación y ves a buscar otra.
– Y por supuesto, traza este plan antes de entrar en el mercado. Ya sabes eso de, más vale estar fuera del mercado deseando entrar que estar dentro deseando salir.

Otro día hablaremos de los que se preocupan demasiado por las dos gotas de aceite, ya que estamos con frases hechas, citamos otra del refranero popular, aquellos que el exceso de análisis les conduce a parálisis.

Que esto nos sirva a todos.

Un abrazo