Jugando con las cartas marcadas.

Al comenzar el mes de mayo despertamos con la sorpresa de que un estudio del Banco Central Europeo alertaba de la probable (no solo posible) filtración de siete indicadores económicos de referencia en Estados Unidos. Al momento de escribir esto ningún organismo oficial se ha pronunciado.

La explicación que da el estudio es que el movimiento de los futuros del SP500 y del bono a 10 años presentan una “negociación informada sustancial” antes de la publicación de 7 de los 21 principales indicadores económicos. El período de estudio lo hicieron desde enero del 2008 hasta marzo 2014, estimando los autores que los beneficios asociados a estas operaciones han podido ascender a 20 millones de dólares al año. Para más detalle puedes ver directamente el estudio en cuestión*, en el que se recoge la forma en la que se liberan los datos.

Si es cierto que otros estudios realizados sobre la materia no han llegado a mostrar una evidencia clara de tal filtración, pero no deja de ser un hecho interesante y por supuesto nada sorprendente, dado el sector en el que vivimos. Un mercado hecho para que aquellos que quieren cruzar sus órdenes se encuentren, pero muy a menudo este “encuentro” no se produce de igual a igual.

El problema, que siempre se ha dado, es que si dos que hacen un trato no están en igualdad de condiciones no estamos ante un verdadero “negocio” para los  dos contratantes. Lo que resulta es en un maltrecho traje para el más desfavorecido, aprovechándose de la condición de superior la parte con más poder de las dos y actuando sólo para su propio beneficio.

Un ejemplo, que todos entendemos, es en el campo de las relaciones laborales. El derecho laboral precisamente lo que trata es de proteger al menos favorecido, extremando las medidas a favor del trabajador contra el siempre amenazador abuso de aquel que tiene más poder, esto es, la empresa que contrata.

Esta protección, por ejemplo, se atenúa en el campo mercantil donde los que contratan en teoría son dos iguales, y el posible abuso en este caso no es tan fácil de ver, teniendo que regular únicamente la relación de las dos partes las leyes que por el buen hacer son fundamentales en su cumplimiento, pero sin el extra que daba la protección del derecho laboral.

El nivel más bajo de protección hacia el más débil lo tenemos precisamente aquí, en el mercado. Donde el abuso no solo se admite sino que se espera, dándolo por hecho cualquier persona con unos mínimos conocimientos en el funcionamiento del mercado. ¿Hasta cuándo? creo que por siempre, sino dejaría de tener razón de ser, para los que producen el abuso y por tanto dejaría de ser tan rentable. Aquí es donde entramos con las bondades del mercado.

¿Qué esperábamos? ¿algo diferente? Como siempre, espero tus comentarios.

* http://www.ecb.europa.eu/pub/pdf/scpwps/ecbwp1901.en.pdf?ca0947cb7c6358aed9180ca2976160bf